Me invocará y yo lo escucharé,
lo libraré y lo glorificaré; prolongaré los días de su vida.
Oremos:
Concédenos, Dios todopoderoso, que las prácticas anuales propias de la Cuaresma
nos ayuden a progresar en el conocimiento de Cristo y a llevar una vida más
cristiana.
Por nuestro Señor Jesucristo...
Amén.
Profesión de fe del pueblo
escogido
Lectura del libro del
Deuteronomio
26, 4-10
En aquel tiempo, dijo Moisés al
pueblo:
"Cuando presentes las primicias de tus cosechas, el sacerdote tomará la
canasta de tus manos y la pondrá ante el altar del Señor tu Dios. Entonces, tú
dirás estas palabras ante el Señor tu Dios:
"Mi padre fue un arameo errante, que bajó a Egipto y se estableció allí
con muy pocas personas; pero luego creció hasta convertirse en una gran nación,
potente y numerosa.
Los egipcios nos maltrataron, nos oprimieron y nos impusieron una dura
esclavitud.
Entonces clamamos al Señor, Dios de nuestros padres, y el Señor escuchó nuestra
voz, miró nuestra humillación, nuestros trabajos y nuestra angustia. El Señor
nos sacó de Egipto con mano poderosa y brazo protector, entre un terror muy
grande, señales y portentos; nos trajo a este país y nos dio esta tierra, que
mana leche y miel. Por eso ahora yo traigo aquí las primicias de la tierra que
tú, Señor, me has dado"
Una vez que hayas dejado tus primicias ante el Señor, te postrarás ante él para
adorarlo".
Palabra de Dios.
Te alabamos Señor.
Del Salmo 90
Tú eres mi Dios y en ti
confío.
Esto mecum Dómine, in tribulatióne.
Tú, que vives al amparo del
Altísimo y descansas a la sombra del todopoderoso, dile al Señor: "Tú eres
mi refugio y fortaleza; tú eres mi Dios y en ti confío".
Tú eres mi Dios y en ti confío.
Esto mecum Dómine, in tribulatióne.
No te sucederá desgracia
alguna, ninguna calamidad caerá sobre tu casa, pues el Señor ha dado a sus
ángeles la orden de protegerte adondequiera que vayas.
Tú eres mi Dios y en ti confío.
Esto mecum Dómine, in tribulatióne.
Los ángeles de Dios te llevarán
en brazos para no te tropieces con las piedras, podrás pisar los escorpiones y
las víboras y dominar las fieras.
Tú eres mi Dios y en ti confío.
Esto mecum Dómine, in tribulatióne.
"Puesto que tú me conoces
y me amas, dice el Señor, yo te libraré y te pondré a salvo. Cuando tú me
invoques, yo te escucharé, y en tus angustias estaré contigo, te libraré de
ellas y te colmaré de honores".
Tú eres mi Dios y en ti confío.
Esto mecum Dómine, in tribulatióne.
Profesión de fe del que cree en
Jesucristo
Lectura de la carta del apóstol
san Pablo a los Romanos
10, 8-13
Hermanos: La Escritura afirma:
"Muy a tu alcance, en tu boca y en tu corazón, se encuentra la
salvación", esto es, el asunto de la fe que predicamos. Porque basta que
cada uno declare con su boca que Jesús es el Señor y que crea en su corazón que
Dios lo resucitó de entre los muertos, para que pueda salvarse.
En efecto, hay que creer con el corazón para alcanzar la santidad, y declarar
con la boca para alcanzar
Palabra de Dios.
Te alabamos Señor.
Honor y gloria a ti, Señor Jesús.
No sólo de pan vive el hombre, sino también de toda palabra que sale de la boda
de Dios.
Non in solo pane vivit homo, sed in omni verbo quod procédit de ore Dei.
Honor y gloria a ti, Señor Jesús.
El Espíritu llevó a Jesús al
desierto; allí lo tentó el demonio
† Lectura del santo Evangelio según
san Lucas
4, 1-13
Gloria a ti, Señor.
En aquel tiempo, Jesús, lleno del
Espíritu Santo, regresó del Jordán y, conducido por el mismo Espíritu se
internó en el desierto, donde permaneció cuarenta días y fue tentado por el
demonio.
No comió nada en todos esos días y, cuando se completaron, sintió hambre.
Entonces el diablo le dijo:
"Si eres el Hijo de Dios, dile a esta piedra que se convierta en
pan".
Jesús le contestó:
"Está escrito:
"No sólo de pan vive el hombre"".
Después lo llevó el diablo a un monte elevado y, en un instante, le hizo ver
todos los reinos de la tierra, y le dijo:
"A mí me ha sido entregado todo el poder y la gloria de estos reinos, y yo
los doy a quien quiero. Todo esto será tuyo, si te arrodillas y me
adoras".
Jesús le respondió:
"Está escrito: "Adorarás al Señor tu Dios, y sólo a él
servirás"".
Entonces lo llevó a Jerusalén, lo puso en la parte más alta del templo y le
dijo:
"Si eres el Hijo de Dios, arrójate desde aquí; porque está escrito: Los
ángeles del Señor tienen órdenes de cuidarte y de sostenerte en sus manos, para
que tus pies no tropiecen con las piedras"".
Pero Jesús le respondió:
"También está escrito: "No tentarás al Señor tu Dios"".
Concluidas las tentaciones, el diablo se alejó de Jesús hasta que llegara la
hora.
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.
Celebrante:
Intercedamos, amados hermanos, ante la divina clemencia, implorando la
misericordia divina en favor de todos los hombres y suplicando el perdón para
cuantos hemos pecado.
Respondemos a cada petición: Te lo
pedimos Padre, escúchanos.
Para que en este tiempo de
Cuaresma, Dios conceda a todos los fieles la fuerza necesaria para luchar
contra el mal, convertirse de su mala conducta y retornar al camino del bien,
roguemos al Señor.
Te lo pedimos Padre, escúchanos.
Para que quienes abundan en bienes
de la tierra, sepan moderar el uso de sus propias riquezas en provecho de los
necesitados y no vivan absortos en los bienes de este mundo, roguemos al Señor.
Te lo pedimos Padre, escúchanos.
Para que quienes se han alejado de
la Iglesia a causa de nuestros escándalos o de nuestra tibieza, se reincorporen
a la familia de Dios, y a nosotros el Señor nos perdone el pecado de escándalo,
roguemos al Señor.
Te lo pedimos Padre, escúchanos.
Para que nuestros corazones lleguen
a ser por medio de la penitencia cuaresmal, aquella tierra fecunda en la que la
palabra de Dios produce fruto del ciento por uno, roguemos al Señor.
Te lo pedimos Padre, escúchanos.
Celebrante:
Escucha, Señor, la voz de tu Iglesia que desde el desierto del mundo te invoca,
extiende sobre nosotros tu mano misericordiosa y haz que, por medio de la
penitencia, la austeridad y la oración, venzamos las tentaciones del Maligno.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.
Te pedimos, Señor, que estos dones que
vamos a ofrecerte, nos dispongan convenientemente para el santo tiempo de la
Cuaresma que estamos iniciando.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.
Las tentaciones del Señor
En verdad es justo y necesario, es
nuestro deber y salvación, darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre
santo, Dios todopoderoso y eterno,
Porque Cristo nuestro Señor, al abstenerse durante cuarenta días de tomar
alimento, inauguró la práctica de nuestra penitencia cuaresmal y, al rechazar
las tentaciones del Enemigo, nos enseñó a sofocar la fuerza del pecado. De este
modo, celebrando con sinceridad el misterio de esta Pascua, podremos pasar un
día a la Pascua que no acaba.
Por eso,
con los ángeles y santos, te cantamos el himno de alabanza diciendo sin cesar:
[Misa]
No sólo de pan vive el
hombre, sino de toda palabra que viene de Dios.
Oremos:
Señor, que este pan celestial alimente en nosotros la fe, aumente la esperanza,
refuerce la caridad y nos enseñe a sentir hambre de Cristo, que es el pan vivo
y verdadero, y a vivir de toda palabra que proceda de tu boca.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.
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